¡Bienvenido(a) vecino(a)! »

El mercado nocturno
abrió sus puertas
y un ojo oscuro
rodó por la escalera.

Habla al cuello de turno
ausente de cornamenta
y entre rincones desnudos
(cierra cruz/siega luz) que tanto pesa.

Un niño brota maduro
de los hombres que alimenta,
yo nutriré su futuro
de cuánto el mercado alberga.

El capuz cayó en desuso
desde que sueño despierta
y salgo en forma de pulsos
que envejecen mi muñeca.

La flecha da vuelta al mundo
que recorre bajo tierra,
los accidentes procuro
que no queden sin niñera...

3 puzzibilidades:

Pato dijo...

Cuando vengo y leo tu abundante producción poética (te admiro que lo sepas) me dan ganas de brindar por lo que encuentro


tu muñeca puede no envejece, tu muñeca madura, saca flores de sus tallos, luces, remolinos de arena seca, flechas surcando el cielo, buscando un corazón donde hacer blanco, tu muñeca sangra a toda hora poesía


¿cómo hacés? -me pregunto- desde esta quietud mía, cuál es tu alimento, tu elixir, tu savia fresca

Eli tu muñeca tiene vida propia, que siga lloviendo estrellas con formitas de letras.

Besos!

El Gaucho Santillán dijo...

Que el niño sea alimentado con todo lo que necesite.

Tù lo dices muy bien.


Un abrazo.

Elizabeth dijo...

Me han hecho sonrojar y les agradezco sus palabras, que viniendo de albatros como vosotros me motivan a seguir aprendiendo. Pato querida tu poesía es inagotable, capaz de extender las alas del fuego hasta arrancarle lluvia. Y Gauco tu fidelidad al relámpago es una virtud maravillosa. Dios les bendiga amigos del arte. Hermanos del sueño.